Esta letra era tan obvia. De verdad que no hay nada más en qué pensar cuando se lleva tantos años en el mismo lugar. En mi universidad el tiempo se detiene. Como le dije una vez al Tuto, el Peda tiene una realidad sui generis, todos sabemos que hay cosas que sólo pasan ahí, que todos los que hemos resistido ahí somos muy distintos al resto de los mortales y que todos tenemos una relación de amor-odio con la U. Odiamos su burocracia, su infraestructura, sus computadores, su casino y mil cosas más, pero amamos cada uno de sus árboles, de sus murales; amamos su espíritu.
El problema es que pasa lo mismo que en The Big Fish: el tiempo se detiene y luego avanza muy rápido para retomar el tiempo perdido. Hoy hablé con el Tuto por entremedio de unas ramas y ahí hacíamos un balance muy veloz, pero concreto, de cómo pasó el tiempo. Nos conocimos cuando él iba en Primero y yo en Tercero. Ahora él va en 3ro, yo estoy por salir. Así pasó el tiempo, se detuvo y ahora avanzó como no lo había hecho. Está quedando todo atrás y yo sé que voy a extrañar mi universidad, porque para mí siempre fue una vía de escape, sentarme debajo de un árbol, ir al "jardín secreto" (lugar donde pasé prácticamente mis últimos meses de embarazo), recoger flores, pasar rápido como una serpiente para no atropellar a nadie en bici, saludar a la Elianita (la secretaria de mi departamento), molestar a la tía del kiosko, tratar de elegir el baño menos sucio. ¡Miles de etc!
Nunca pensé que iba a llegar a un lugar tan lindo y tan especial, es un lugar que brilla con luz propia, que deja una huella en los corazones y que ahora tengo que abandonar.
Así es la UMCE, nada más que decir
El problema es que pasa lo mismo que en The Big Fish: el tiempo se detiene y luego avanza muy rápido para retomar el tiempo perdido. Hoy hablé con el Tuto por entremedio de unas ramas y ahí hacíamos un balance muy veloz, pero concreto, de cómo pasó el tiempo. Nos conocimos cuando él iba en Primero y yo en Tercero. Ahora él va en 3ro, yo estoy por salir. Así pasó el tiempo, se detuvo y ahora avanzó como no lo había hecho. Está quedando todo atrás y yo sé que voy a extrañar mi universidad, porque para mí siempre fue una vía de escape, sentarme debajo de un árbol, ir al "jardín secreto" (lugar donde pasé prácticamente mis últimos meses de embarazo), recoger flores, pasar rápido como una serpiente para no atropellar a nadie en bici, saludar a la Elianita (la secretaria de mi departamento), molestar a la tía del kiosko, tratar de elegir el baño menos sucio. ¡Miles de etc!
Nunca pensé que iba a llegar a un lugar tan lindo y tan especial, es un lugar que brilla con luz propia, que deja una huella en los corazones y que ahora tengo que abandonar.
Así es la UMCE, nada más que decir


2 visitantes que dejaron su huella en la azotea:
Hola señorita Cata, tu universidad tiene ese cuento que se ha tejido por años, de esas cosas que tienen esa sensación de no dejarse dominar, es algo similar a un submundo, donde no me costo encontrar la cabeza de Pablo Neruda y unas cuantas cosas más.
Creo que mas de lo que puede llegar a ser, es lo que dejamos en ella, no es fácil encontrar un lugar para escapar de vez en cuando, aunque a las lauchas no les cuesta mucho, una diferencia más entre los animales y los animaloides de los seres humanos, somos caprichosos como nadie. Los rincones nos tienen en el espacio que nos damos vueltas y con mayor razón esos años tan importantes de nuestras vidas y donde cada cosa desagradable se trata de guardar como una anécdota. Todo con gusto a algo.
Me encantó! Me sentí totalmente identificada con el amor-odio hacia el lugar donde se estudia...y me quedé con ganas de conocer el jardín secreto!
Besos y mucha suerte en la nueva etapa, el fin de la vida universitaria, para mí fue un aterrizaje tan forzoso, que apenas pude, despegué nuevamente. Lo que no sabía es que el segundo aterrizaje, aunque menos violento, tampoco sería fácil. Pero es fascinante.
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