Lo mejor de una fiesta Kitsh es la música, no cabe duda. Yo ido a dos y tuve un gran fail cuando volví de mis vacaciones y descubrí que me gané dos entradas para ir a una mientras estaba en la playa. NEXT!
A mí me dan ganas de reír sin parar cada vez que voy, porque lo paso muy bien. La primera vez fui sola y la verdad es que traté de pasarlo bien sola. La segunda ve fui con Oriana y Cristian, amigos nuevos de la U que son pololos y son muy buena onda. Lo pasamos regio, a pesar de que yo estuve todo el rato con un nudo en la guata pensando en mi hijo, mientras que él dormía como un lirón y jamás se enteró de que yo salí y llegué a las 3 de la mañana.
Lo más chistoso es que, como a mí las historias se me repiten, fue para jálogüin, igual que la Fiesta Kitsh anterior. Lo otro chistoso fue que cuando llegué a Blondie estaba cerrado (igual que cuando fui a ver a El Otro Yo), pero nos mandaron en una van al Club Hípico, a la Open Blondie, donde habría una pista Kitsh. Recorrimos todo y nos quedamos en la kitsh, más que nada porque estábamos mentalizados a eso y no a ir a bailar cualquier cosa.
Así con la vida, cada canción es un recuerdo maravilloso de que uno es increíblemente distinto al resto y que hay un lugar en que todos son parecidos a ti y, por alguna vez en la vida, te sientes parte del resto, lo que nunca es malo de vez en cuando.
Parece que de acá no queda ninguna enseñanza potente, tal vez se nota que quiero terminar esto luego y parar con este circo de publicar mis cosas, no sé, lo que siento es que bailaría música kitsh toda la noche encerrada en mi pieza (en la que ahora se puede bailar gracias a la nueva distribución)
¿Qué tiene que ver el título con esta historia? Nada más que una canción kitsh!
A mí me dan ganas de reír sin parar cada vez que voy, porque lo paso muy bien. La primera vez fui sola y la verdad es que traté de pasarlo bien sola. La segunda ve fui con Oriana y Cristian, amigos nuevos de la U que son pololos y son muy buena onda. Lo pasamos regio, a pesar de que yo estuve todo el rato con un nudo en la guata pensando en mi hijo, mientras que él dormía como un lirón y jamás se enteró de que yo salí y llegué a las 3 de la mañana.
Lo más chistoso es que, como a mí las historias se me repiten, fue para jálogüin, igual que la Fiesta Kitsh anterior. Lo otro chistoso fue que cuando llegué a Blondie estaba cerrado (igual que cuando fui a ver a El Otro Yo), pero nos mandaron en una van al Club Hípico, a la Open Blondie, donde habría una pista Kitsh. Recorrimos todo y nos quedamos en la kitsh, más que nada porque estábamos mentalizados a eso y no a ir a bailar cualquier cosa.
Así con la vida, cada canción es un recuerdo maravilloso de que uno es increíblemente distinto al resto y que hay un lugar en que todos son parecidos a ti y, por alguna vez en la vida, te sientes parte del resto, lo que nunca es malo de vez en cuando.
Parece que de acá no queda ninguna enseñanza potente, tal vez se nota que quiero terminar esto luego y parar con este circo de publicar mis cosas, no sé, lo que siento es que bailaría música kitsh toda la noche encerrada en mi pieza (en la que ahora se puede bailar gracias a la nueva distribución)
¿Qué tiene que ver el título con esta historia? Nada más que una canción kitsh!


3 visitantes que dejaron su huella en la azotea:
me da flojera leerte animal
nos juntamos la próxima semana sí o sí, nada de cosas raras.
Cuidate harto,
chao
Con unos amigos inventamos un concepto...
No se que te parezca.
http://tutroelescogido.blogspot.com/2009/09/post-normalidad.html
Anónima identificada:
Sí, nos vemos, en el lugar y hora acordada, voy con un hombre guapo, calvo y que articula varias palabras.
Dile a la chijeta que vaya o se pudra.
Tutín:
Me parece genial, acertadísimo y orgullosa que ser parte de tu concepto. Como siempre, eres genial! Y postnormal
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